PLAN DE GESTION
( versión completa )



La Administración de Parques Nacionales cuenta con un plan de gestión, cuyos lineamientos orientan las tareas
realizadas por el organismo.
Lo invitamos a conocerlo.

Plan de Gestión
INTRODUCCION

La Administración de Parques Nacionales es el organismo al cual el Estado Nacional le ha encomendado y confiado custodiar, difundir y abrir al mundo, muestras emblemáticas del patrimonio natural y cultural de los argentinos. Las áreas que hoy administra se encuentran comprendidas en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, el que fue creado en 1934 mediante la Ley 12.103, base del actual sistema.
Esta norma fue sustituida en 1972 por la ley 18.594 –creadora de las actuales categorías de manejo diferenciadas – y hoy el sistema se halla regulado por la Ley Nacional 22.351.
En el transcurso de más de 60 años de continuidad, el sistema –a pesar de las interrupciones constitucionales, de la alternancia de gobiernos democráticos de diferente concepción ideológica e incluso de las sucesivas y graves crisis económicas– ha ido evolucionando tanto en su aspecto legal y operativo, como en materia de variedad y extensión de los ambientes que hoy involucra.
Ello no ha sido por casualidad. La creación de las áreas protegidas nacionales sobre los entonces territorios nacionales no parecía una empresa difícil.
Podía suponerse que su creación en ámbitos provinciales sería mucho más compleja. Sin embargo, no ha ocurrido así. La creación de los Parques Nacionales Campo de Los Alisos en 1995, Los Cardones y Quebrada del Condorito en 1996, Talampaya en 1997, San Guillermo en 1999, Mburucuyá y Copo en 2000 y los que se encuentran en proceso de ser creados, demuestra acabadamente lo contrario y pone en evidencia el consenso de las provincias y del Estado Nacional en materia de conservación y administración de áreas protegidas. El mandato que imponen el artículo 41º de la Constitución Nacional y el Convenio sobre Biodiversidad ampara legalmente la existencia del sistema. La convicción del Estado Nacional y de las provincias argentinas, en cuanto a la importancia de garantizar la conservación del patrimonio natural de todos los argentinos y de evitar que éste quede expuesto a intereses sectoriales o crisis coyunturales, afortunadamente no es materia de discusión –como se demuestra con los antecedentes citados–.
La existencia de las Áreas Protegidas habla de la riqueza de un país que planifica su futuro y desarrolla su presente. Por ello, los Parques Nacionales deben transformarse en instrumentos del desarrollo sustentable y como tales representar verdaderas oportunidades de crecimiento, trabajo y equidad social, dinamizadores de las economías regionales. La presencia de un Parque Nacional no sólo asegura –sin demandar inversión alguna a la provincia beneficiada – la conservación del área involucrada, sino que además colabora en la irradiación de prácticas de manejo sustentable a las zonas vecinas y garantiza –como una marca registrada de prestigio– la presencia de un atractivo cada vez más preciado por la industria turística nacional e internacional. Asimismo, brinda servicios ambientales directos e indirectos de incalculable valor al conjunto de la sociedad, mejorando la calidad de vida de los habitantes.
Actualmente el Sistema Nacional de Áreas Protegidas conserva en su jurisdicción cuatro especies declaradas Monumentos Naturales y 33 áreas –con una superficie total protegida de 3.584.414 has– distribuidas en la mayoría de las provincias argentinas, con un régimen reglamentario completo y único para todas las unidades de conservación y un sistema de fiscalización homogéneo y especializado que se concentra en el Cuerpo de Guardaparques Nacionales.
El 98% de la superficie de las áreas protegidas bajo jurisdicción nacional tiene controles reales: cada unidad tiene una asignación presupuestaria específica, y cuenta con una dotación de agentes del Cuerpo de Guardaparques Nacionales para su vigilancia, además de la presencia preventiva de brigadistas de incendios forestales, especialmente instruidos en esta materia.
Todo esto se completa con un equipo técnico interdisciplinario especializado en la temática de conservación distribuido regionalmente. Si consideramos que es nuestra responsabilidad el administrar estos espacios protegidos para las presentes y futuras generaciones, resulta imperioso desarrollar una planificación estratégica de largo plazo para que las políticas institucionales no se vean condicionadas por el acotado tiempo de una gestión de gobierno.
Es por ello que el “Plan de Gestión Institucional para los Parques Nacionales” que aquí se presenta, pretende constituirse en la política de conservación de la APN para el largo plazo. Fue elaborado de forma participativa para que tenga continuidad en el tiempo, claridad conceptual y sea de carácter público. Tiene como finalidad fijar las pautas, lineamientos y criterios para la gestión coherente del Sistema.

Plan de Gestión
SOBRE EL PLAN DE GESTION
Los Espacios Naturales Protegidos (ENP) se entienden como aquellas áreas bajo manejo de la Administración de Parques Nacionales (APN) que comprende sus dimensiones naturales y culturales. Tales espacios integran un gran sistema formado por sus territorios, el marco normativo que los regula, los medios materiales y humanos que hacen a su administración, protección y manejo y el sistema de relaciones necesario para su funcionamiento.

Plan de Gestión
EL ROL DEL ESTADO EN LA CONSERVACION
La diversidad biológica y cultural de un país integra el patrimonio del conjunto de la sociedad que debe por ello ser conservada, resguardada e incrementada para beneficio de todos los habitantes.
La experiencia histórica demuestra que –abandonados a las reglas del mercado y a la mayor o menor conciencia “ecológica” de los agentes económicos–, los recursos naturales y culturales sufren un deterioro constante y progresivo que directa o indirectamente va en detrimento de la población.


El Estado tiene entonces el deber de garantizar la preservación de ese patrimonio a través del uso sustentable de los recursos, para que las actividades que se desarrollen en el presente no comprometan el futuro y los intereses colectivos de la sociedad sean resguardados.
Es por ello que el Estado Nacional debe mantener, desarrollar y gestionar un Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) , como una de las herramientas de conservación fundamentales para el mantenimiento de la diversidad biológica, del patrimonio natural y cultural así como de los rasgos paisajísticos más sobresalientes de Argentina.

Plan de Gestión
PROLOGO
Estos espacios representan un aporte emblemático y significativo a la conservación por contener destacados valores ecológicos, culturales, estéticos y científicos.
Su existencia está cimentada en un compromiso recíproco entre la sociedad y el Estado para hacer de estos territorios, lugares que, desde su conservación para las generaciones presentes y futuras, estén al servicio de toda la sociedad.
Entre los objetivos de estos ENP, claramente establecidos en la Ley 22.351, se encuentran:
- Conservar muestras representativas de las eco-regiones argentinas, de su biodiversidad y de los procesos naturales que aseguren su viabilidad a largo plazo.
- Conservar los componentes culturales y los procesos que le dieron forma a los ecosistemas.
Aportar el ámbito adecuado para aumentar y profundizar el conocimiento científico.
- Fomentar una conciencia social conservacionista y el intercambio de conocimientos y experiencias en materia de desarrollo sustentable.
- Aportar al desarrollo regional, principalmente a través de actividades turísticas y recreativas fundadas en condiciones de calidad y sustentabilidad.
- Asegurar la participación del Sistema en redes y programas nacionales e internacionales de conservación.

Para el cumplimiento de esta finalidad el sistema debe funcionar en forma coherente a partir de un plan institucional que, subordinado a su marco legal, fije los lineamientos, orientaciones y criterios que se deberán seguir para la gestión y planificación de los ENP.

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OBJETIVOS Y METAS
a) Para la primera década del nuevo milenio y en concordancia con las estrategias de conservación definidas a nivel mundial, se procurará alcanzar un Sistema Nacional de Áreas Protegidas que comprenda no menos del 5% del territorio nacional –promoviendo la representatividad de todas las eco-regiones – con sistemas de administración y control presentes en forma permanente en cada una de ellas y recursos suficientes para cumplir con sus objetivos.
b) Contribuir a la conservación de la biodiversidad y de los valores culturales del país, sumando los ENP a las redes y estrategias nacionales e internacionales de conservación.
c) Integrar las unidades del SNAP entre sí y con otras de diferente jurisdicción, respondiendo a criterios de planificación bioregional que aseguren niveles de conectividad adecuados y criterios o estándares de conservación homologados.
d) Integrar el Sistema al entorno social mediante la búsqueda de soluciones consensuadas para lograr los objetivos de conservación pretendidos y alcanzar modelos de desarrollo sustentable dentro de una visión compartida.
e) Aportar desde los ENP al desarrollo sustentable de las diferentes regiones del país, especialmente a través del impulso de actividades recreativas y turísticas que resulten compatibles y armónicas con los principios relativos a la conservación del patrimonio natural y cultural.
f) Favorecer la valorización de los ENP por parte de los ciudadanos.
g) Propiciar que el manejo del Sistema esté en manos de personal con idoneidad y experiencia probadas, para el logro de estas metas y objetivos.
h) En las áreas de influencia de los ENP, y en los ámbitos especializados promover el debate y la discusión sobre las metodologías más apropiadas para lograr sus objetivos de conservación y manejo. Así mismo promover una participación activa de la comunidad que asegure un mayor involucramiento y control en el proceso de toma de decisiones.
i) Desarrollar una estrategia para los ENP que resulte coherente con los lineamientos establecidos en la Estrategia Nacional para la Biodiversidad , en el marco de los compromisos asumidos como país signatario del Convenio de Biodiversidad.
j) Alcanzar un alto grado de cooperación y colaboración con otras Administraciones, Instituciones o Entidades, tanto en el ámbito nacional como internacional a fin de cumplir con los objetivos del organismo.
k) Promover con el conjunto de los países del Mercosur y otros de la región, el desarrollo de una estrategia de planificación bioregional complementaria a las estrategias nacionales de biodiversidad, para la vinculación armónica entre los países de sus Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas, en lo que concierne a las eco-regiones compartidas y las consideradas prioritarias para la conservación.

Plan de Gestión
OBJETIVOS DEL PLAN DE GESTION

a)
Dentro del marco de la Ley orgánica, definir las orientaciones, lineamientos y criterios en materia de conservación, uso público, investigación, planificación, educación, participación pública, cooperación y desarrollo sustentable, para una mejor y más eficiente gestión y control del SNAP.
b) Impulsar la regionalización del organismo, desconcentrando y descentralizando su organización, y flexibilizando el uso de los recursos humanos, materiales y financieros, sobre la base de la gestión por resultados y la instalación de sistemas de fiscalización y control.
c) Propender al desarrollo homogéneo y equilibrado de las unidades del SNAP, facilitando su planificación y la gestión coordinada y armónica del Sistema.
d) Incorporar conceptos y criterios modernos de gestión y gerenciamiento, para el manejo, la planificación y el financiamiento del organismo.
e) En el cumplimiento de las normas incorporar la información, la disuasión y la inducción, por sobre las prohibiciones y conductas imperativas.