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Sus síntomas son la fiebre alta repentina, malestar general, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, escalofríos y dolores corporales, además de sangrado espontáneo de mucosas y encías. La piel adquiere un tono amarillento de dónde deriva el nombre de la enfermedad.
El período de incubación es corto (3-6 días).
¡Ante síntomas de este tipo consulte un médico
de manera urgente !
Prevención
FIEBRE AMARILLA
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LA PREVENCIÓN ES LA MEJOR SOLUCIÓN
La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa aguda, de una duración máxima de 10 días y gravedad variable.
Es causada por un virus que se transmite por la picadura de varias especies de mosquitos, entre las que se encuentran Aedes aegypti y Aedes albopictus.
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Prevención
FIEBRE AMARILLA
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No existe un tratamiento específico. El paciente debe permanecer en reposo y con administración de líquidos por vía intravenosa. Los casos con sangrado severo requieren transfusión sanguínea.
El Aedes aegypti es un mosquito pequeño y oscuro, con llamativas bandas blancas en el cuerpo y las patas.
Existen dos ciclos de transmisión de la enfermedad: la forma selvática y la forma urbana.
En la selva la enfermedad afecta a monos y probablemente a marsupiales. En Argentina existen antecedentes de esta enfermedad en animales silvestres, especialmente en monos carayá. Es transmitida por mosquitos de los géneros Haemogogus y Sabethes . Una persona puede ser infectada en la selva si es picada por estos mosquitos.
En las ciudades el ingreso de la enfermedad puede deberse a la presencia de Aedes aegypti portadores del virus, o por mosquitos que viven tanto en la selva como en la ciudad (como el Aedes albopictus ). El virus puede pasar de una persona a otra solamente por la picadura de estos mosquitos.
El mayor riesgo radica en la importación de la enfermedad desde la selva hacia los sectores poblados. Esto ocurre cuando las personas que se infectan en la selva son a su vez picadas por los mosquitos de la ciudad. Estos mosquitos se infectan y se convierten en vectores de la enfermedad en áreas urbanas. Una vez en el mosquito, el virus se transmite a su descendencia, agravando la situación.
¿Cómo prevenir la enfermedad?
La mejor prevención es la vacunación. La vacuna brinda una protección durante diez años. Debemos tener en cuenta que una vez aplicada, pasan diez días para que se generen los anticuerpos contra el virus.
Por tratarse de una vacuna elaborada con “virus atenuado”, está contraindicada en ancianos, embarazadas, menores de 9 meses, y personas inmunodeprimidas (defensas bajas).
Las personas recién vacunadas que convivan con inmunodeprimidos pueden transmitirle la enfermedad a través de la picadura de los mosquitos mencionados. En un porcentaje inferior al 5% pueden darse efectos colaterales como alteraciones leves en el sitio de la aplicación, fiebre, reacciones en personas alérgicas al huevo y al pollo y hasta encefalitis en menores de 4 meses. Atención! ¡Impidamos su reproducción!
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Si usted vive en la zona de Alto Riesgo
No menos importante es combatir a los mosquitos transmisores del virus. Como todos podemos ser potencialmente afectados, debemos entender que todos somos responsables en esta lucha.
Los mosquitos sólo se reproducen si cuentan con agua limpia estancada, donde ponen sus huevos y se desarrollan sus larvas.
Además de vacunarse, si usted vive en Zona de Alto Riesgo que comprende las poblaciones de Misiones, Formosa, Corrientes, Chaco, Salta y Jujuy, que limitan con Bolivia, Paraguay y Brasil.
Recuerde:
Para protegerse de la picaduras de los mosquitos use espirales, tabletas, pastillas o líquidos fumigantes y repelente de insectos (crema o líquidos) en las parte del cuerpo expuestas.
Utilice telas mosquiteras en ventanas y puertas.
En zonas selváticas use pantalones largos, camisas de manga larga y calzado cerrado.
Si usted debe viajar por trabajo o turismo
a las zonas de Alto Riesgo
Si usted es un operador turístico